El desafío de las Crochetinas

CrochetinasHace algunos meses atrás, me reuní con dos amigas que conocí por un motivo en especial: las tres “padecemos” una extraña enfermedad que la Dra. Daniela Pink ha denominado “la enfermedad de Blythe”. Bueno, yo en realidad tengo la “enfermedad de Dal”, pero es algo similar.

Blythe, Dal, nombres quizá desconocidos para muchos, pero fatalmente adictivos para quienes sucumben en sus garras. Quién lo diría, estoy hablando nada más ni nada menos que de… ¡muñequitas! De plástico, ojonas, con una cabezota completamente desproporcionada; pero absolutamente adorables.

¿Y por qué cuento todo esto? Porque en ese mini encuentro que supo reunir a tres mujeres/cotorras, un marido y 32 seres de plástico, intercambiamos regalos entre nosotras. En realidad, yo recibí regalos pero no intercambié nada. No tenía nada para darles… porque lo que estaba tejiendo para ellas, estaba inconcluso. No había podido terminar las dos kokeshis al crochet que había comenzado unos días antes.

No quiero exagerar, pero desde ese momento, esas cabezas de kokeshis a medio terminar comenzaron a hostigarme. Su simple imagen me generaba rabia por no haber podido organizarme mejor, y dejar todo para último momento como es mi costumbre.

Y de ese enojo y de otras cosas más que me están pasando, surgió esta idea “desafío” que tiene un objetivo muy personal (perdonen que no lo comparta aquí, suelo ser extrovertida pero no quiero aburrirlos) y que consiste en algo muy simple, pero difícil a la vez (al menos para mí, con mi desorganización habitual): tejer una muñequita por día.

Por supuesto, las dos primeras ya tienen dueñas… ¿Adivinan quiénes serán?

Kokeshis, Crochetinas, amigurumis… ¿Y eso?

Antes de explicar brevemente qué son las Crochetinas, voy a decir algo que todavía no conté: me gusta mucho, mucho tejer al crochet. Hace unos cuantos largos años aprendí a tejer con dos agujas y también me enseñaron algunas nociones básicas del crochet, y si bien cuando era adolescente solía tejer algunas cosas para mí, poco a poco fui abandonando el mundo de las agujas y los patrones con dibujos incomprensibles.

Pero hace un tiempo, retomé el contacto especialmente con el crochet. No para tejer cosas para mí, sino para mis muñecas. Y buscando ideas de cositas para hacer, conocí los amigurumis. Los amigurumis son muñequitos de distintas formas, tejidos al crochet. Hay de diversos tamaños, algunos incluso son tan ínfimos que caben dentro de una cáscara de nuez.

Me encantaron desde que los conocí y, obsesiva como soy, no tardé en llenar carpetas y carpetas con instrucciones y dibujitos para hacer amigurumis de todo tipo, forma y color.

Después conocí las kokeshis. Las kokeshis son unas muñequitas de madera, y voy a copiar la definición de Wikipedia porque es simple y completa:

Kokeshi (こけし), son unas muñecas tradicionales japonesas, originales de la región Tohoku, al norte de Japón. Hechas a mano con madera se caracterizan por tener un tronco simple y una cabeza redondeada pintada con líneas sencillas para definir el rostro. El cuerpo tiene diseños florales y no tiene ni brazos ni piernas. La parte de abajo está marcada con la firma del artesano.

Un día vi unas kokeshis tejidas al crochet y supe que tenía que tejer una para una de mis amigas más queridas. Tomé coraje, me decidí, y así nació mi primera kokeshi. Me gustó mucho tejerla, y me gustó aún más la alegría con la que fue recibida.

Esa primera kokeshi fue el comienzo… A partir de entonces, en mis ratos libres, seguí tejiendo muñequitas para regalar a mis amigas. Y las muñequitas fueron evolucionando, tuve ideas nuevas, empecé a jugar un poco más con los colores, los peinados, los adornos, los gestos de sus caras… Y dejaron de ser kokeshis para convertirse en Crochetinas.

A partir del 1 de agosto, voy a tejer y publicar cada día una Crochetina nueva. Lo reconozco: hice un poco de trampa y las dos primeras ya están listas porque quise probar algunos detalles… Pero lo cierto es que no puedo adelantar mucho porque cada una de ellas lleva su tiempo, cada una tiene su proceso de creación y realización, así que no voy a hacer muchos trucos.

Es más, será realmente un desafío para mí cumplir con esta idea. Así que si hay alguien que llegó a leer hasta aquí abajo, y quiere darme ánimos para que no deje este proyecto inconcluso (como la mayoría de mis proyectos), recibiré con gusto sus comentarios.

Gracias,

Guillermina

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16 pensamientos en “El desafío de las Crochetinas

  1. Ay como te entiendo! Tener la cabeza llena de ideas y proyectos y no poder terminar ni la mitad 😦
    Espero que puedas llevar a cabo este desafio, yo voy a estar aca jodiendote para que hagas muuuuchas Crochetinas!!!!

  2. Hola soy Luz no quiero que dejes tu proyecto armate de valor y tienes que seguir tu proyecto y tiene que ddemostrarte que si puedes y papá Dios te va ayudar y si vas a salír adelanteL

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